viernes, 28 de agosto de 2020

Epílogo


Es difícil contar la historia de la fotografía, pues siempre habrán fechas, personajes y acontecimientos que se escapen, no porque no sean clave, sino por que es poco lo que se ha escrito sobre ellos, o existen incongruencias en algunas fuentes consultadas en relación al verdadero aporte realizado, lo cual amerita mayor investigación, o simplemente porque han pasado desapercibido para aquellos quienes han escrito previamente. En cualquier caso, es innegable que esta disciplina que nació hace menos de dos siglos, ha tenido un recorrido nada fácil, pero si muy productivo en relación a otros tipos de arte que parecen estancadas en el tiempo, pues se vienen ejecutando del mismo modo desde hace centurias.

Si la fotografía plantea una mirada alternativa del mundo, no podemos pretender otra cosa sino que cambie al ritmo de éste, permaneciendo dinámica, en constante cambio y evolución, para dar respuesta no sólo al ámbito artístico que bien le costó ganarse, sino también sirviendo como herramienta auxiliar en otros campos gracias a su verosimilitud.

Este recorrido, nos ha llevado a hacer paradas obligatorias en momentos puntuales que sin duda fueron determinantes para hacer de la fotografía lo que es hoy en día, sin embargo, hay muchas otras cosas de las que debemos hablar como las factorías de imágenes, la fotografía macro y micro, las agencias fotográficas, los filtros, el fotomatón, el fotomontaje, la narrativa fotográfica, las postales, la proyección de imágenes, la televisión, el conceptualismo, la apropiación, y los retos de la fotografía para el siglo XXI, entre tantos otros aspectos que, aunque puedan lucir tangenciales, tienen un componente histórico ya que responden al contexto espacio temporal de la fotografía, es decir, a su "aquí y ahora".

Ha sido grato, aunque un tanto veloz, este paseo que nos llevó a principios del período académico a posarnos en el s. XIX, o incluso un poco más atrás, y ahora que el curso ha llegado a su fin, nos devuelve al s. XXI, y desde aquí vemos en retrospectiva lo que la fotografía ha conquistado en lo técnico y en lo estético, y no podemos mas que sentirnos complacidos porque gracias al invaluable aporte de cientos de hombres y mujeres, hoy contamos con una poderosa herramienta visual que mantiene vivo el anhelo de quienes en algún momento soñaron con la imagen capturada de la luz, y sin la cual nuestro mundo sería completamente diferente.

Prof. Juan Carlos Lugo.-

Fotografía digital


Aunque la fotografía digital nos parece una tecnología relativamente reciente, en realidad tiene casi 50 años, pues para la década de los 70´s, ya existían las cámaras digitales, es más, las imágenes digitales ya se habían obtenido desde los 50´s, pero claro, no con el uso de cámaras sino de escaners de muy baja resolución (la primera imagen digital es de 176 x 176 píxeles). Los primeros sensores digitales (CCD) fueron creados en los laboratorios Bell en 1969, por Willard Boyle (1924-2011) y George Smith (1930); inicialmente fungían como dispositivos de almacenamiento.

En 1972, a Steven Sasson (1950), trabajador de la Eastman Kodak Company, se le encomendó la tarea de construir una cámara empleando este tipo de sensores que usaban diodos fotosensibles llamados fotositos para poder grabar la luz. En diciembre de 1975, tras varios años de experimentación, Sasson obtiene la primera fotografía digital de la historia empleando una cámara que tenía el tamaño de una tostadora y una resolución de 0,01 MP, la cual tardó 23 segundos en grabarse en el cassete, y otros 23 segundos para ser leída de la unidad reproductora hacia la televisión.

A partir de ese momento, la fotografía emprendió otros retos que pretendían abrirle el camino en el ámbito digital, que por lo pronto, era experimental. No fue sino hasta 1981 que se comercializó el primer prototipo de cámara digital, la MAVICA (Magnetic Video Camera) de Sony, la cual empleaba disquetes como medio de almacenamiento. Los sensores de imagen estaban en pleno desarrollo y llegaron a tener mas de un megapixel a mediados de los 80´s, específicamente en 1986, gracias a Kodak.



Para aficionados, en 1991 salió al mercado la Dycam Model 1, que permitía al igual que la QuickTake 100 de 1994, descargar las imágenes directamente al computador gracias a un cable que facilitaba la conexión entre ambos equipos. Paulatinamente, la capacidad de almacenamiento fue aumentando, producto del incremento en la resolución de las imágenes. Fuji, Apple, Kodak, y Sony entre otras marcas, competían por innovar en el mercado, donde los equipos fueron inicialmente muy costosos, casi inaccesibles.

La Kodak Professional Digital Camera System o DCS 100, montada en el cuerpo de una Nikon F3, fue la primera cámara réflex digital que se comercializó. Lanzada en mayo de 1991, tenía un costo de 13.000 $ y un sensor de apenas 1.3 megapíxeles. Esta cámara estaba conectada a una unidad de almacenamiento digital que tenía un disco duro de 3,5 pulgadas y 200 megabytes para resguardar hasta 156 imágenes.

Ya en el preámbulo del nuevo milenio, en mayo de 1999, salió al mercado el primer teléfono celular con cámara digital incorporada, el Kyocera Visual Phone VP-210. Construido en Japón, contaba con una cámara de 110.000 píxeles, podía almacenar en su memoria hasta 20 imágenes diferentes en formato JPG. Desde ese entonces, las cámaras se convirtieron en accesorios inseparables de los móviles, las cuales hoy en día equiparan, si no es que superan, las funciones de una cámara convencional no profesional (incluso hasta existen accesorios para este tipo de cámaras). A través de los llamados smartphones, es posible no solo la captura, sino también la edición y socialización de las imágenes a través de las redes sociales que han emergido en los años 2000, tal es el caso de Picasa (2002), Flickr (2004) e Instagram (2010), entre otras.

Conoce más de la historia de la fotografía digital en el video que está en la barra derecha.
En la imagen superior derecha: Steven Sasson con la primera cámara digital.

Formatos fotográficos


En el argot de la fotografía, cuando nos referimos al formato hablamos por lo general de las dimensiones del soporte en la que se producirá la imagen. Como es lógico pensar, si hay toda una variedad de cámaras, sería utópico creer que existe un formato estandar o universal; por el contrario, el formato habrá de ser congruente con el tamaño del dispositivo. Históricamente, hemos visto que las cámaras tienden a ser más pequeñas, sin embargo, eso no quiere decir que todos los formatos de película sean reducidos, aunque si los mas populares en la actualidad; otros formatos mayores aunque con menor público, aun subsisten en el mundo fotográfico. 

Dentro del pequeño formato, el negativo de 35 mm es el más extendido y asequible para el público en general, ya que es el que soporta la mayoría de las cámaras analógicas. Al ser más ligeras y manejables, estas películas se hicieron muy populares a principios del siglo XX. Los carretes por lo general vienen con 12, 24 o 36 fotogramas y son empleados sin distinción tanto por profesionales, como por aficionados de la fotografía. 

Las películas de formato medio, como su nombre lo indica, son más grandes que las de 35 mm, y ofrecen una calidad de imagen mucho mayor en tanto tienen mas resolución. Se encuentra normalmente en dos longitudes: 120 y 220. Con el primero de ellos podemos tomar 12 fotos, y con el de 220 tendremos para 24 fotogramas. El ancho de la película es invariablemente de 6 cm y, dependiendo de la cámara, tendremos cuadros de 4,5 x 6, 6 x 6, 6 x 7 y 6 x 9 cm. Este tipo de formato fue el más utilizado hasta que el 35 mm se extendió. El formato medio ha sido muy utilizado de modo profesional para fotografía publicitaria, de moda o ilustración de libros. Requiere cámaras de mayor dimensión.

El gran formato por su parte, no emplea película de carrete sino placas que varían de tamaño desde los 9 x 12 cm a los 25,4 x 20,3 cm. Como es lógico, la calidad de sus imágenes es superior a todos los demás formatos, aunque como mayor inconveniente están el peso, la movilidad y el precio de sus cámaras ya que, además de su calidad, tienen características especiales. Su uso es común en fotografía científica y museológica.



Finalmente, en el ámbito digital, el formato tiene que ver con las dimensiones del sensor de imagen, siendo el que tiene las mismas dimensiones de la película de 35mm (llamado Full Frame), uno de los más recomendados, aunque existen más pequeños (como el de los smartphones o cámaras compactas), y por supuesto, más grandes. También en fotografía digital el termino "formato" esta relacionado con el tipo de archivo generado tras la exposición y almacenamiento (JPG, TIFF, RAW), lo cual tiene que ver más con el modo en el que se produce y procesa la información, mas que con su tamaño (que no es lo mismo que el peso del archivo).

jueves, 27 de agosto de 2020

Tipos de cámara


Las cámaras réflex no son las únicas disponibles en el mercado, aunque ciertamente son equipos muy versátiles que permiten obtener resultados profesionales, existe otra variedad de modelos que se ajustan a las necesidades de los distintos usuarios de la fotografía, quienes pueden ser tanto profesionales como aficionados de esta disciplina. Tras la llegada de la película en carrete, y mas reciente, de la fotografía digital, los tipos de cámara se han diversificado para cubrir las expectativas de todo tipo de público, manteniendo el interés de aquellos quienes tienen algo que decir, y lo hacen a través de sus imágenes.

Las cámaras compactas, aquellas en las que el cuerpo y el objetivo forman una sola unidad inseparable, son las más convencionales y populares del mercado, pero también las más limitadas en tanto suelen ser automáticas, pues solo requieren apuntar y disparar. Normalmente, son para aficionados. Actualmente, han sido opacadas por los smartphones que cuentan con una gran resolución, además de una amplia gama de funciones para la edición de las imágenes.

Las cámaras puente (conocidas popularmente como semiprofesionales) son mas grandes que las compactas, por lo que tienen incorporados más atributos: un zoom más potente, un visor digital, permiten la modificación de la apertura y el tiempo de exposición, aunque su objetivo sigue siendo fijo. Apta para personas que desean aprender algo más que solo disparar y no cuentan con los recursos para adquirir un equipo de mayor complejidad.

Las cámaras mirrorless carecen del espejo propio de las réflex, pero al igual que estas, evita el error de paralaje, pues sustituye el visor óptico por uno electrónico, permitiendo apreciar la imagen antes y durante la toma. Es más pequeña que una cámara réflex pero no por ello prescinde de calidad. Es recomendable para profesionales de la fotografía.

Las cámaras de formato medio son empleadas en los ámbitos profesionales de moda y publicidad. Trabajan con una superficie fotosensible de área mayor, por lo que tienen la posibilidad de recabar mayor información, es decir, las imágenes superan en resolución a las cámaras convencionales, algo ventajoso para la realización de vayas publicitarias, por ejemplo. Como sólo algunos sectores la emplean, su fabricación es mas limitada y los equipos más costosos.

Las cámaras de acción son exclusivas de la tecnología digital, y funcionan perfectamente en el campo de los deportes, la aventura y los viajes. Son muy pequeñas y permiten que puedan ser empleadas mientras se realiza algún tipo de acción extrema, ya que son muy resistentes a los golpes, las salpicaduras, y hasta pueden ser sumergidas en el agua. 

Finalmente, las cámaras instantáneas son aquellas que nos permiten obtener al momento, el registro de lo fotografiado. Actualmente, aunque la Polaroid con sus cartuchos están descontinuados, estas cámaras cuentan con microimpresoras incorporadas. Además, algunos de estos equipos de nueva era, ofrecen conexión a internet que permiten el envío de imágenes a redes sociales o a dispositivos de almacenamiento remotos.

La cámara réflex


Las primeras cámaras fueron básicamente un par de cajas deslizantes una dentro de otra para conseguir el enfoque, en una de ellas se posicionaba un objetivo que regulaba la entrada de la luz, mientras que en la otra se colocaba el material fotosensible delante de un vidrio esmerilado que fungía como pantalla donde el fotógrafo previsualizaba la escena (los fotógrafos solían cubrirse con alguna tela oscura para detallar mejor lo que se mostraba en dicha pantalla). Lo grande de estos primeros dispositivos, aunado a los prolongados tiempos de exposición, hacían adecuada la "geografía" de estas cámaras, sin embargo, con el paso del tiempo, la incorporación de obturadores mecánicos, el carrete y el fuelle, la forma del dispositivo tuvo que cambiar, aunque su principio operativo se mantuvo.

A medida que las cámaras se hicieron más pequeñas, y por ende más fáciles de transportar, se les incorporaron dos objetivos (o a veces más como en el caso de las cámaras para hacer las cartes de visite). A menos que se tratase de una cámara estereoscópica, las cámaras de dos objetivos tenían una función clara: por una de las lentes entraba la luz que incidía sobre un espejo a 45° y terminaba proyectando la imagen en la pantalla esmerilada ubicada en la parte superior del equipo (lo que obligaba al fotógrafo a ver hacia abajo), mientras que por la lente inferior entraba la luz que impresionaría a la película.

Las cámaras réflex de objetivos gemelos, como se conocieron (o TLR por sus siglas en inglés que significan Twin Lens Reflex), tenían lo que en fotografía se conoce con el nombre de error de paralaje, que no es otra cosa que un pequeño desfase entre lo que se ve a través del visor y lo que quedará plasmado en la imagen, ello producto de que un objetivo está más alto que otro. La palabra "reflex" indica que la cámara cuenta con un sistema de reflexión de luz, en este caso, provisto por el espejo. Normalmente, estas cámaras se sostenían a la altura de la cintura. Como dato, el modelo de la compañía londinense de estereoscopios "Carlton", de 1885, tiene el honor de ser la primera TLR para distribución comercial.

La posterior miniaturización de las cámaras, que las hizo más ligeras y transportables, la llegada del carrete, y la masificación de la fotografía, permitió el desarrollo de un dispositivo aún mas compacto que integraba las funciones de los dos objetivos en uno solo. Las cámaras réflex de objetivo simple (o SLR por sus siglas en inglés que significan Single Lens Reflex), ubicaba el espejo justo delante del obturador que a su vez estaba justo delante del film, además incorporó una pieza reflectante de 5 lados llamada pentaprisma ubicada sobre el espejo que era la encargada de llevar la imagen hasta el visor, convertido en una mirilla que apuntaba en la misma dirección del objetivo.

La operatividad era simple: la luz entraba por el objetivo, de allí pasaba al espejo, después al prisma y llegaba al visor y una vez que el fotógrafo accionaba el disparador, el espejo se levantaba interrumpiendo la cadena de visión, pero permitiendo a la luz seguir su trayectoria rectilínea y pasar por el obturador (abierto en tanto se ha presionado el disparador) e impresionar el film. Estas cámaras no tienen error de paralaje, pues lo que se ve, es lo que se plasma en la imagen. La vibración producida por el movimiento del espejo es mínima, y a menos que se traten de largas exposiciones, estas cámaras no requieren trípode, por lo que resultan convenientes para el trabajo de calle que demandan rapidez en la toma. 

Estas cámaras se usan a la altura del rostro y no de la cintura. Con la llegada de la fotografía digital, el lugar de la película ahora lo ocupa el sensor, y a las cámaras se les conoce como Digital SLR. Normalmente, tienen la posibilidad de que sus objetivos puedan cambiarse. Como dato, la primera cámara de este tipo fue la Kine Exakta de Alemania, de 1936. 

En la imagen superior: modelo, esquema operativo y publicidad de cámara TLR.
En la imagen inferior: modelo, esquema operativo y publicidad de cámara SLR.