sábado, 15 de agosto de 2020

La woodburytipia o fotogliptia


La woodburytipia es un proceso que esta a medio camino entre la fotografía y la imprenta, pues requiere partir de una imagen fotográfica para crear un cliché que servirá de molde para producir la imagen final con ayuda de una prensa. Cuando Walter Woodbury (1834-1885) creó la fotogliptia en 1864, de repente fue posible producir imágenes que parecen fotografías y que tenían la misma credibilidad, detalle y veracidad, pero se podían crear en imprenta, mucho más fácilmente, en mayores cantidades y por mucho menos dinero.

Partiendo de un negativo de vidrio, se consigue un positivo sobre una placa de gelatina bicromatada que se endurece con la luz en las partes que han sido expuestas, y queda soluble en agua caliente en las partes no tocadas por la luz. Luego, este positivo (que tiene ciertos relieves producto del espesor de la capa de gelatina), se presiona contra una placa de plomo en una prensa a 350 kp/cm2 consiguiendo así grabar los relieves pero ahora en forma de negativo.

La placa de plomo se baña con gelatina caliente con pigmento y se comprime contra un papel. La gelatina llena las distintas oquedades de la placa, concentrándose más donde el bajorrelieve es más profundo, consiguiendo tonos mas oscuros, y viceversa. Cuando se separan, se consigue una imagen sobre el papel, creada mediante presión, no mediante la acción de la luz, pero el molde que ha dado pie a ese molde si requirió de ella. 

En este sentido, la imagen resultante, estrictamente hablando no se califica como fotografía, aunque luce como una. La fotogliptia se utilizó por primera vez en publicaciones de primera línea, sobrepasando con creces la capacidad que tenían todos los métodos anteriores de impresión para hacer esto mismo. Con la plancha se pueden realizar numerosas copias, pero se trata de un proceso lento de impresión, por lo que, a pesar de proporcionar gran calidad en los valores, se abandonó a principios del siglo XX.


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