
Los Lumiére fueron los primeros en tener éxito comercial para la elaboración de fotografías a color, aunque antes que ellos, otros experimentos fueron llevados a cabo aportando luces a las investigaciones en la materia. En 1935, la aparición de la película Kodachrome de Kodak, eliminó el monopolio que por un buen tiempo estuvo en mano de los autocromos; se trató de la primera película en color flexible con un tripack integral, es decir, un sándwich de tres emulsiones de grabación de color diferentes en soportes transparentes que podrían exponerse juntas en una cámara normal.
Durante el revelado (realizado únicamente por Kodak), esas capas daban lugar a imágenes compuestas por plata a las que se les agregaba un acoplador de tinte, causando una imagen en cian, otra en magenta y otra en amarillo, consiguiendo eliminar la plata químicamente al finalizar el proceso. Estas imágenes monocromas por capas al ser traslucidas y solaparse, generaban una imagen positiva policroma tal como los autocromos, con la diferencia que el soporte era flexible, el sistema de colores era sustractivo (cuando se suman las capas, se resta luz) y estaban fabricadas para ser proyectadas empleando una fuente de luz: son las llamadas diapositivas.
El Kodachrome tuvo un alto consumo hasta que fue descontinuada en 2009 cuando la fotografía digital y los video beam hicieron más práctico el trabajo, sin embargo, en su momento no solo enriqueció las ilustraciones de las revistas, sino que vino a poner color en los álbumes familiares; como ocurrió con las cartes de visite, las diapositivas y el proyector se convirtieron en novedades que reunían a las personas quienes se sentaban a mirar las fotografías en mesas de luz o en pantallas plegables. Un aporte significativo lo constituyó el hecho de que a diferencia de los autocromos, este proceso si permitía la realización de copias positivas sobre una especie de papel especial plastificado llamado cibachrome.
Para 1936, la compañía Agfa inventó el Agfacolor, proceso que permitía generar una imagen en negativo en la película flexible, que después era positivada al copiarse sobre el papel. A diferencia del Kodachrome, Agfacolor incorporó los acopladores de tinte dentro de la propia película, y no como parte del revelado, con lo cual el proceso se simplificó, permitiendo además que la película pudiera ser procesada en cualquier laboratorio y no solo en los de la Kodak; lastimosamente debido a la Segunda Guerra Mundial, este proceso no fue lanzado sino hasta 1949. A excepción del Kodachrome, todas las películas a color que siguieron a Agfacolor, se basaban en este mismo principio, incluso la Kodacolor de 1942.
La película a color fue ganando adeptos hasta que en los años 80´s, logro superar en uso a la película en blanco y negro. En la actualidad, las cámaras digitales mantienen este principio, pues antes de impresionar al sensor, la luz pasa por algo llamado filtro de Bayer que la descompone en rojo, verde y azul. Luego, unos algoritmos generan el resto de los colores, partiendo de la combinación de estos tres.

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