sábado, 15 de agosto de 2020

Goma bicromatada: plasticidad en la imagen


Para aquellos que deseaban que la fotografía fuera un arte, el procedimiento de la goma bicromatada ofrecía una esperanza. Al tratarse de un proceso manual, permitía a los fotógrafos no sólo añadir color durante el copiado, sino además pincelar, superponer y dar textura a ese color a la manera de los pintores de caballete, lo cual atrajo a un importante número de exploradores de la imagen, quienes detestaban el realismo agresivo de la fotografía realista, así como la reproducción masiva que dejaba de lado la espectacularidad del ejemplar único.

Al igual que con la copia al carbón, este proceso se sirve de sustancias que aunque también son sensibles a la luz, reaccionan no por cambio de color (ennegrecimiento) sino por endurecimiento. Para ello, se extendía sobre el papel una emulsión formada por bicromato (amónico o potásico), goma arábiga y un pigmento que proveería el coloreado de la imagen. Una vez seca la emulsión, el papel se exponía a la luz del sol por contacto bajo un negativo; en este momento, la parte de goma arábiga que recibía más luz se endurecía y se volvía insoluble reteniendo el pigmento, mientras que la goma arábiga continuaba siendo soluble, y por tanto, sin retener el pigmento en las zonas no afectadas por la luz. A continuación se sumergía el papel, con la emulsión boca abajo para su lavado en una cubeta de agua, y las zonas oscuras del negativo se disolvían, y el resultado era una imagen pigmentada en relieve (tal cual como la copia al carbón pero sin tener luego que transferir la imagen).

La goma bicromatada tiene varias ventajas claras: permitía al fotógrafo colorear la imagen del tono que quisiera, podía re-emulsionar el papel para añadir colores, los lavados sucesivos suavizaban los tonos aportando una apariencia de hecho a mano, no requería laboratorio, podían intervenirse los negativos para generar efectos en el positivado, era un ejemplar irrepetible.

A pesar de que el descubrimiento de este proceso puede atribuirse a Alphonse-Louis Poitevin (1819-1892), quien ya hace referencia a la goma arábiga en su patente de procedimiento al carbón, los primeros usos a partir de 1856, corrieron a cargo de John Pouncy (1820-1894). Esta técnica ganó adeptos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, especialmente entre los movimientos de fotografía artística vinculados al pictorialismo. Los pasos lentos y premeditados para la creación de una copia, satisfizo la necesidad del creador de un contacto gestual con la fotografía.

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