jueves, 6 de agosto de 2020

El daguerrotipo: espejo con memoria

En el procedimiento al cual el artista y químico francés Louis Daguerre dio su nombre a finales de la década de 1830, una placa de cobre plano recubierta de plata, se pulía hasta que adquiría un brillo de espejo. La placa se sensibilizaba a la luz exponiéndola a vapores de yodo, y a continuación se colocaba en una cámara oscura. Ésta producía una imagen latente invisible, que luego se revelaba sometiéndola a los vapores de mercurio. 

Cuando este invento fue anunciado al mundo, se imprimieron manuales descriptivos realizados por el propio Daguerre, que se tradujeron en todos los idiomas y que indicaban cómo se podía hacer un daguerrotipo, el cual tuvo una gran aceptación y logró posicionarse casi de manera inmediata en la mayoría de las ciudades consideradas como puntos comerciales.

La fotografía había llegado para revolucionar el arte de la pintura, sin embargo, persistían algunos inconvenientes: el equipo era pesado y poco práctico (lo cual explica porqué la mayoría de los daguerrotipos son de tipo retrato, pues no era sencillo trasladarse para fotografiar exteriores, aunque ciertamente hubo quienes lo hicieron), el tiempo de exposición se consideraba lento (tomaba alrededor de 15 minutos, que en comparación con las 8 horas de las heliografías de Niepce, eran un "instante", sin embargo, para retratos hubo que diseñar unas tenazas que inmovilizaban la cabeza y el torso de la persona), los químicos apestaban y eran nocivos, y si una placa no era revelada correctamente, la imagen se desvanecía. A pesar de todas estas limitaciones, era un negocio rentable.
El daguerrotipo fue el procedimiento mas popular para hacer retratos hasta la década de 1850, los cuales eran tan realistas, que muchas personas le atribuían poderes sobrenaturales. A pesar del peso de la placa, los daguerrotipos eran frágiles ya que se manchaban o rayaban con facilidad, por ello generalmente se cubrían con un vidrio para proteger la superficie del contacto con los dedos y de la dañina oxidación. El conjunto se colocaba dentro de un estuche forrado con tela oscura que brindaba una especie de sombra para que la imagen pudiera apreciarse, ya que la faz brillante de la placa dificultaba su lectura, de hecho, el daguerrotipo solo se distinguía si la placa se inclinaba, nunca era apreciable de frente.

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