
La invención del carrete fue doblemente difícil porque tenían que desarrollarse tanto la película como el dispositivo para enrollarla en el espacio que se halla detrás del objetivo, sin que se resquebrajara la capa de emulsión sensible a la luz. Esta tarea le correspondió a George Eastman (1854-1932), un banquero aficionado a la fotografía que había incursionado en la fabricación de láminas al seco, y que estaba decidido a diseñar un prototipo de base sensible, flexible y ligera que hiciera del quehacer fotográfico un oficio más práctico.
En 1884, luego de dos años de experimentos continuos, Eastman comenzó a vender un papel que llamó "film" junto a la pieza que permitía su embobinado, la cual cumplía con las características que había proyectado, pero revelarlo era algo laborioso pues la cubierta debía ser removida cuidadosamente del papel base, sin embargo, se vendió muy bien. Eastman continuó desarrollando nuevas ideas y comercializándolas.

En 1888, viajó a Londres para patentar sus ideas mas recientes, es allí donde registra el nombre Kodak, pues le recordaba al sonido que producía el disparador, y pensó que además de ser inconfundible, el publico podría asociar fácilmente el nombre de su compañía con el servicio que prestaba. El primer producto que Eastman introdujo en el mercado bajo el nombre de Kodak, cambiaría el curso de la fotografía, se trataba de una pequeña cámara tipo cajón (165 x 95 x 82 mm), con enfoque, sin visor (cubría un rango de 60°, con lo que solo bastaba apuntar al motivo a fotografiar) y con un carrete de film incorporado para realizar 100 exposiciones. Curiosamente, empleaba una máscara circular antes del film para evitar que salieran los bordes desenfocados, obteniéndose imágenes de forma redonda.
La cámara Kodak 100 Vista como se le conoció, demandaba 25$ para su fabricación, pero Eastman la vendía a tan solo 10$; estaba decidido a masificar la fotografía ahora que las cámaras eran prácticas y que a diferencia de otras épocas, el laboratorista y el fotógrafo no necesariamente tenían que ser la misma persona, de hecho, para esta cámara su eslogan publicitario fue «Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto». Luego de tomar las 100 fotografías, bastaba con mandar la cámara a la compañía, quien revelaría la película y devolvería junto con las copias, una nueva cámara cargada al cliente para seguir fotografiando.

Bajo este concepto de mercadotecnia, esta cámara fue sumamente popular, llegando a vender mas de 2500 ejemplares en tan solo 6 meses. Este fue el modo en el que Eastman revolucionó el mercado de la fotografía, haciéndola accesible para aficionados, no solo para profesionales. En el año 1889, Eastman cambia el carrete de papel por uno de celuloide (coincidió con la creación del cinematografo que empleaba una película con propiedades similares), y unos años más tarde, eliminó la molesta tarea de tener que devolver la cámara entera al comenzar para revelar el film contenido en ella, pues comercializó un carrete protegido que permitía su colocación y extracción a la luz del día.
A lo largo del s. XX, cámaras de todos los tipos tamaños y colores fueron diseñadas; cámaras especialmente para niños, fueron llamadas Brownie; las damas también tuvieron su modelo que incluía un lápiz de labios y polvo compacto. Eastman quería llegar a cada tipo de público amateur y profesional que se pudiera interesar por la fotografía, de modo que Kodak se convirtió en el nombre por excelencia en distribución de material y equipo fotográfico, y así lo fue durante más de una centuria.
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