A mediados de la década de 1840, se descubrió que el nitrato de celulosa empleado en la fabricación de explosivos, se volvía gelatinoso cuando se disolvía en alcohol, éter o agua. La sustancia resultante, llamada colodión, se empleó durante un tiempo como coadyuvante en la cicatrización de heridas, pero pronto se descubriría su utilidad en el ámbito de la recién nacida fotografía.
Gustave Le Gray (1820-1844) sugiere para mediados del s. XIX, que el colodión puede ser empleado como aglutinante de las sales de plata, pero será Frederick Scott Archer (1813–1857) quien realice las pruebas que permitieron el desarrollo de esta novedosa técnica fotográfica en la cual una placa de vidrio pulimentado era tratada con el colodión, confiriendo a la superficie una capa adherente sobre la cual se aplicaría luego un baño de una solución que creaba depósitos de yoduro de plata.
Inmediatamente, la placa se introducía en la cámara (siguen sin estandarizarse los formatos, por lo que cada placa de vidrio se adaptaba al tamaño del dispositivo), y se procedía a su exposición, la cual podía durar entre un segundo y un minuto, ya que el colodión fungía como catalizador y aceleraba la reacción de los componentes. Antes de que el colodión se secara y se agrietara, la placa debía ser revelada, por lo que el laboratorio debía estar prevenido para el procesamiento de la imagen.
Aunque esta era una limitante, en especial para las tomas en exteriores que demandaban llevar consigo el "laboratorio encima", el colodión húmedo proveía una imagen negativa con mayor rapidez y nitidez sobre una superficie que al ser de vidrio era mas resistente y hacía más duradera la permanencia de la información, que en técnicas previas como el calotipo, solía degradarse con el contacto copia a copia durante el positivado.
Como dato curioso, el colodión húmedo dio paso al colodión seco, pero los tiempos previos a la exposición se alargaron (había que esperar que la placa se secara), así como los tiempos de la exposición misma, además no era un proceso de fiar. Otra curiosidad del colodión húmedo, es que era muy sensible al color azul, lo cual hacía difícil fotografiar cielos, pues quedaban muy sobreexpuestos. Gustave Le Gray ingeniosamente empezó a registrar por separado los cielos de los otros motivos de sus fotografías, y al copiarlos hacía montajes de ambas placas; en tal sentido, Le Gray es considerado como precursor de la manipulación fotográfica.
Finalmente, el colodión abrió paso para otras variantes fotográficas como lo fueron el ambrotipo y el ferrotipo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario