
La idea de poner en movimiento la imagen estática, es casi tan antigua como la humanidad. Algunas imágenes de animales en cuevas prehistóricas se pintaron de tal modo que al mover rápidamente una antorcha delante de ellas, se creaba una breve ilusión de que las patas se movían. Asimismo, los diversos aparatos de animación de imágenes existentes para mediados del s. XIX, como el zootropo, no tardarían en incorporar la fotografía para dar un mayor realismo a las secuencias. En la década posterior a la guerra de secesión, la invención de láminas de revelado al seco y de equipo fotográfico más rápido, finalmente permitió a los fotógrafos grabar con precisión objetos en movimiento.
En la década de 1870, Leland Stanford (1824-1893), exgobernador del estado de California y un entusiasta de las carreras de caballos, apostó 20000$ con un amigo, a que en algún momento del galope las 4 patas del animal se encontraban suspendidas (en el aire). Para demostrar quien tenía la razón, Stanford ideó un experimento que consistía en fotografiar al caballo en su trayecto de carrera, para lo cual contrató a Eadweard Muybridge (1830-1904).
Muybrige realizó un primer experimento en el que no obtuvo resultados por lo lento que resultaba la exposición de las placas de colodión y los obturadores manuales, entonces inventó un obturador mecánico que lograba un tiempo de exposición de 1/500 seg (record en velocidad para ese momento), lo suficientemente rápido como para congelar el movimiento, y desistió de exponer correctamente, es decir, no buscaba en la fotografía detalle del animal o su jinete, pues sabía que para resolver el misterio con la silueta le bastaba. Adicionalmente, empleo sábanas blancas como telones de fondo que permitían hacer más clara la visualización de dicha silueta.
Así pues, para 1877, Muybridge alineó 24 cámaras a lo largo de la pista de carreras del rancho del Stanford, las cuales apuntaban perpendicularmente a la línea de galope del caballo, y estos dispositivos eran accionados por un cordel que se atravesaba en la pista y que el animal rompía al pasar por allí, de modo que la obturación fue automática al pasar frente a cada una de las cámaras. El resultado demostró que Stanford si estaba en lo correcto.
Tras esta experiencia, Muybridge se dedicó a estudiar la locomoción animal y humana; sus trabajos progresistas encaminaron a la fotografía hacia nuevos horizontes. Actualmente, las cámaras fotográficas cuentan con velocidades de obturación que no bajan de 1/4000 seg. permitiendo capturar momentos infinitesimales, aunque las velocidades de obturación lenta también aportan elementos interesantes a la estética de la imagen, que pareciera encapsular el movimiento.
Contenido relacionado: cronofotografía, velocidad de obturación, zoopraxiscopio.
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