Poco después del descubrimiento de Niepce, el mismo recibió una carta de un desconocido parisino apellidado Daguerre, quien le decía que conocía de sus experimentos y deseaba saber el secreto para realizar una heliografía, añadiendo que estaba trabajando también en la obtención de imágenes permanentes en base a la luz. Niepce, temiendo que robaran sus ideas, respondió de manera cortés pero no adelantó nada de sus investigaciones.
Louis Jacques Mandé Daguerre (1787-1851), era un respetado crítico de arte, dueño de una galería llamada Diorama, muy popular en ese momento, donde exhibía grandes lienzos con extraordinarios efectos luminosos pintados correctamente con la ayuda de la cámara oscura; su optometrista es quien le comenta sobre los experimentos de Niepce.
La afición de Daguerre eran los negocios, y el "olfateaba" que la heliografía daría buenos dividendos si se perfeccionaba, pero sus escasos conocimientos en física y química, no le permitían avanzar por su cuenta, por lo cual necesitaba ganarse la confianza de Niepce. Ambos terminan conociéndose en enero de 1827 y acuerdan continuar con sus investigaciones cada uno por su cuenta. Daguerre, teatrero y algo corriente había impresionado a Niepce haciéndole creer que había investigado más de la cuenta.
En 1829, Niepce tuvo éxito en la reproducción de una naturaleza muerta con su pequeña cámara y anunció a Daguerre sus intenciones de publicar los resultados, este último le recomendó retrasar la publicación hasta mejorar el proceso, y Niepce aceptó, aunque estaba convencido que la heliografía no podía mejorarse. Con más de 60 años, cansado y en la pobreza, Niepce decide asociarse con Daguerre, quien apenas pisaba los 40 y contaba con una buena posición. Inicialmente, la sociedad Niepce-Daguerre duraría diez años, y ninguno de los dos había conseguido progreso alguno en los primeros cuatro años cuando repentinamente Niepce muere en julio de 1833, quedando inédito su aporte a la fotografía.
Isidoro, el hijo de Niepce, heredó la participación de su padre en la sociedad que había sido renombrada como Daguerre-Niepce. En 1835, Daguerre anuncia a Isidoro que había hecho un descubrimiento revolucionario, encontrando un método nuevo para obtener una imagen el cual consistía en tratar una lámina de plata con químicos (sensibilizarla) e introducirla en la cámara para su exposición a la luz, pero en vez de dejar que la imagen apareciera por si sola, retiraba la lámina y la calentaba sobre vapores de mercurio, con lo cual se develaba el contenido de la placa (la imagen que existe pero que no se puede ver hasta que no se procese químicamente el material fotosensible, se conoce como imagen latente).
El resultado era una imagen con aspecto añejo, un positivo directo que no admitía copias, entre otras cosas porque se degradaba con el tiempo, pues la exposición a la luz solar terminaba por desvanecer la imagen. A pesar de que aun faltaba este enigma por resolver, este descubrimiento sin duda cambió el curso de la fotografía, y del cual lamentablemente no se han encontrado registros sobre los lineamientos seguidos por Daguerre para dar con tal resultado, sin embargo, a la muerte de Niepce (padre), éste heredó sus notas, las cuales sin dudas fueron fundamentales para poder avanzar en las investigaciones.
Isidoro, el hijo de Niepce, heredó la participación de su padre en la sociedad que había sido renombrada como Daguerre-Niepce. En 1835, Daguerre anuncia a Isidoro que había hecho un descubrimiento revolucionario, encontrando un método nuevo para obtener una imagen el cual consistía en tratar una lámina de plata con químicos (sensibilizarla) e introducirla en la cámara para su exposición a la luz, pero en vez de dejar que la imagen apareciera por si sola, retiraba la lámina y la calentaba sobre vapores de mercurio, con lo cual se develaba el contenido de la placa (la imagen que existe pero que no se puede ver hasta que no se procese químicamente el material fotosensible, se conoce como imagen latente).
El resultado era una imagen con aspecto añejo, un positivo directo que no admitía copias, entre otras cosas porque se degradaba con el tiempo, pues la exposición a la luz solar terminaba por desvanecer la imagen. A pesar de que aun faltaba este enigma por resolver, este descubrimiento sin duda cambió el curso de la fotografía, y del cual lamentablemente no se han encontrado registros sobre los lineamientos seguidos por Daguerre para dar con tal resultado, sin embargo, a la muerte de Niepce (padre), éste heredó sus notas, las cuales sin dudas fueron fundamentales para poder avanzar en las investigaciones.

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