jueves, 6 de agosto de 2020

El calotipo

Fox Talbot, quien continuaba avanzado en sus investigaciones, logró una mejora significativa al emplear papel humedecido en la cámara en vez de papel seco, con lo que se acortaron notablemente los tiempos de exposición (a menos de un minuto) y se conseguían imágenes más nítidas. Posteriormente, en 1841, luego de innumerables experimentos, patentaría un proceso que vendría a competir con el daguerrotipo. 

Un calotipo (o talbotipo, para algunos) era un proceso en el que se trataba un papel con yoduro de plata (sensibilizante), pero justo antes de exponerlo a la luz, se le aplicaba una solución de nitrato de plata y de ácido gálico (aceleradores del proceso). Tras la exposición, se dejaba secar el negativo que posteriormente era revelado a su vez con los mismos componentes, es decir, nitrato de plata y ácido gálico, y era fijado con hiposulfito. 

Para obtener el positivo, el papel se transparentaba mediante un baño de cera derretida, y por contacto con un papel salado sensibilizado con nitrato de plata, se obtenía una copia toda vez que era expuesto de nuevo a la luz solar invirtiéndose las partes claras y oscuras de la imagen. El procedimiento del calotipo requería un papel lo suficientemente resistente para soportar el humedecimiento con sustancias químicas y agua; al principio, se utilizó papel de escribir, el cual era preparado por cada fotógrafo.

Cuando se realizaban copias a partir de los negativos, la textura y densidad del papel influían en la impresión final, tanto que en ocasiones se emborronaba la imagen, otorgándole una una cualidad plástica particular, además, el hundimiento repetido con agua, debilitaba las fibras del papel, y el contacto con el papel sensible con la luz corroía las imágenes.   

A pesar de ello, este procedimiento fue el primero que admitió la reproducción ilimitada de una misma imagen, a diferencia del daguerrotipo, que era un positivo directo único. Además, era mucho más económico por usar como soporte papel en lugar del metal, con lo que Talbot introdujo dos características muy importantes para el posterior desarrollo de la fotografía: la imagen múltiple, y su costo muy económico. Durante los siguientes 20 años, se siguió mejorando el revelado y longevidad de las fotografías, pero para la década de 1860, el calotipo ya tenía sus días contados. 

Si bien Talbot no consiguió pasar a la historia como el padre de la fotografía, sí lo hizo como inventor del proceso negativo-positivo, que es el que finalmente llegaría hasta nuestros días y que, en definitiva, una vez perfeccionado convenientemente, supuso la base de la fotografía contemporánea; parte de sus aportes se encuentran en el libro "The Pencil of Nature" (1844-1846), en el que muestra a detalle el proceso del calotipo.

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