viernes, 21 de agosto de 2020

El flash: iluminación complementaria


Las expectativas lumínicas de las primeras décadas de la fotografía, se supeditaron a la luz natural, lo cual condicionaba el registro de tomas nocturnas, en sitios cerrados de escasa iluminación, o en días nublados pues aumentaba el tiempo de exposición. La luz eléctrica era un descubrimiento apenas reciente (1879), por lo que el flash fotográfico vino a representar una solución útil, aunque engorrosa en sus inicios, al problema de la escasa iluminación. 

Desde el s. XVIII se sabía que el magnesio emite, bajo el efecto de la combustión, una luz viva y blanca a la vez, lo cual fue aprovechado en 1887 por Adolf Miethe (1862-1927) y Johannes Gaedicke (s/f) para crear una formula relativamente estable de polvo para flash fotográfico que permitía controlar la combustión en lapsos cortos (1/30 seg. aproximadamente). Desde entonces, el flash de magnesio era parte esencial de los ateliers de fotografía en el mundo entero, sin embargo, la manipulación de este tipo de mezcla era muy peligrosa por su alta volatilidad, inflamabilidad, e inestabilidad, además que las emisiones significativas de humo hacían muy incomodo utilizarla en lugares cerrados. 

En los años 1890, el biólogo y fotógrafo francés Louis Marie-Auguste Boutan (1859-1934) es el primero en encerrar herméticamente el polvo de magnesio en un recipiente de vidrio para realizar sus fotografías submarinas. Unos veinte años después, Paul Vierkötter (s/f), inventó la primera bombilla electrónica para flash a base de filamentos de magnesio; la iluminación es todavía el resultado de una explosión violenta, pero en este caso se mantiene confinada al interior del recipiente de vidrio. Pero sería Johann Ostermeyer (s/f), quien patentaría este invento en 1930 para su producción industrial con mejoras significativas en cuanto a la sincronización del destello con el disparo de la cámara.

Se trataba de una capa ultra delgada de papel de aluminio (0,5μ) en una ampolla de vidrio con una atmósfera de oxígeno bajo presión, su ignición se provocaba eléctricamente al accionarse el obturador de la cámara, pero las bombillas eran de un solo uso y había que reemplazarlas para cada nueva toma, aunque algunos modelos como el cuboflash llegó a permitir hasta 4 destellos. Posteriormente, el zirconio sustituyó al magnesio para producir destellos más brillantes. 

En 1938, el físico estadounidense Harold Eugene Edgerton (1903-1990) diseñó un flash electrónico, compuesto por una fuente de energía (pilas, acumuladores o corriente eléctrica), un dispositivo elevador de tensión, uno o más condensadores y un tubo luminoso con su circuito de encendido. El funcionamiento estaba basado en la conversión rápida de la corriente continua en corriente alternativa que permite al sistema del flash crear una tensión eléctrica varias centenas de veces. ¡Lo que significó el final de los bombillos de uso único! Este tipo de flash emite un destello luminoso con una duración del orden de milésimas de segundo, y es el que se mantiene en la actualidad con sus variantes.

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