lunes, 10 de agosto de 2020

La versatilidad de los retratos

Ahora que los retratos eran posibles, su demanda entre una amplia variedad de público creció rapidamente. Celebridades, jueces, gente común y hasta presidentes, todos estaban listos para posar para un retrato. El daguerrotipo fue un objeto muy valorado en sus inicios, posiblemente debido a lo inusual que era, pues hasta el momento nunca antes se había podido realizar una reproducción tan exacta de la geografía humana; su presentación en un estuche de cuero enmarcado y sobre una placa brillante, lo hacía parecer una verdadera joya.

Pero este no fue el único uso que se le dio a los retratos, aunque parezca extraño hoy en día, órdenes de fotografías de miembros de la familia que habían fallecido, no eran inusuales. La tasa de defunción en los años 1800´s era alta, especialmente entre los niños. A veces los muertos eran colocados en sillas o simplemente emulaban vívidas poses (como si estuviesen vivos), pero esta práctica se descontinuó a finales de siglo cuando por razones de salubridad algunos países empezaron a prohibir que fuesen llevados cadáveres a los estudios fotográficos.

Finalmente, al igual que en la pintura de esculturas, los fotógrafos inmediatamente empezaron a realizar retratos con fines artísticos, pues el estudio del cuerpo humano era una necesidad, y la fotografía permitía una aproximación más precisa de la anatomía humana que una escultura de alguna deidad o personaje mitológico, cuyos rasgos físicos en ocasiones eran exagerados. Los desnudos en algunos países fueron censurados, por ejemplo, en Francia debían presentarse ante el Ministerio del Interior o en la Prefectura de Policía antes de salir a la venta, pues solo se admitían ciertas poses que no atentaran contra la moral. Esto no impidió que se hicieran desnudos con fines pornográficos que se vendieran ilegalmente.

En la imagen superior izquierda, retrato de Edgar Allan Poe por William Pratt hecho en 1849 tres semanas antes de la muerte del escritor.

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