
viernes, 28 de agosto de 2020
Epílogo

Fotografía digital


Formatos fotográficos


jueves, 27 de agosto de 2020
Tipos de cámara

La cámara réflex


La operatividad era simple: la luz entraba por el objetivo, de allí pasaba al espejo, después al prisma y llegaba al visor y una vez que el fotógrafo accionaba el disparador, el espejo se levantaba interrumpiendo la cadena de visión, pero permitiendo a la luz seguir su trayectoria rectilínea y pasar por el obturador (abierto en tanto se ha presionado el disparador) e impresionar el film. Estas cámaras no tienen error de paralaje, pues lo que se ve, es lo que se plasma en la imagen. La vibración producida por el movimiento del espejo es mínima, y a menos que se traten de largas exposiciones, estas cámaras no requieren trípode, por lo que resultan convenientes para el trabajo de calle que demandan rapidez en la toma.
Polaroid: inmediatez hecha imagen



Inicios del documentalismo

Fotografía como arte

lunes, 24 de agosto de 2020
Elaboración cuadro resumen 4

Realice un cuadro resumen apegado a la estructura que se muestra a continuación:
La evolución del color


El autochrome Lumière



Un imperio llamado Kodak



viernes, 21 de agosto de 2020
El flash: iluminación complementaria

Capturar el movimiento

La ampliación de la imagen fotográfica

jueves, 20 de agosto de 2020
Pintar fotografías

domingo, 16 de agosto de 2020
Fotografía de guerra
En la segunda década de la fotografía, una visión amplia del mundo fue capturada con las cámaras, pero había algo que aun no se había reportado en las crónicas: la arena de la guerra. En 1855, Roger Fenton (1819-1869) fue comisionado por el editor de Manchester Thomas Agnew & Sons para viajar a Crimea y documentar la guerra, misión que fue alentada por la propia Reina Victoria, con la condición de no mostrar los horrores que provocan los conflictos bélicos, para que los familiares de los soldados y la ciudadanía no se desmoralizara.
Así pues, zarpó hacia el puerto de Balaklava llevando consigo varios juegos de material fotográfico que pesaban miles de kilos. Sus láminas con la técnica del colodión húmedo revelaban lento, que Fenton solo podía tomar fotografías antes o después de la batalla, y las revelaba soportando el sofocante calor que había dentro del carruaje de un vendedor de vinos que transformó en cuarto oscuro.
En sus imágenes, "candidas" por demás, se apreciaban soldados posando y los paisajes antes o después de los enfrentamientos. A pesar del clima adverso, de fracturarse varias costillas y sufrir el cólera, consiguió hacer 350 negativos de gran formato, la mayoría de los cuales se exhibirían en una galería en Londres, consiguiendo pocas ventas, pues la guerra ya había cesado.
Años mas tarde, Norteamérica recibiría una dosis de aquella misma realidad. La guerra civil estadounidense ocurrida a partir de 1861, sería registrada ampliamente por el estudio de Mathew Brady (1822-1896), quien contrató a más de 20 fotógrafos para ello. En 1863, una serie de fotografías derivadas de la Batalla de Antietam, ocurrida el año anterior, se expusieron en la galería de Brady, trayendo los cadáveres a las puertas de los civiles.
Para realzar el efecto realista, algunas cruentas fotografías de la guerra civil americana se trasladaron a formatos estereoscópicos para que pudieran visualizarse en 3D. Sin duda alguna, a diferencia de la pintura, cuyas representaciones de los conflictos bélicos resultan hasta plásticamente agradables, en el caso de la fotografía, la crudeza de estas imágenes contrastaba enormemente con todo lo que hasta el momento se había producido visualmente en relación al tema.
Al igual que con Fenton, estas fotografías consiguieron aceptación entre un público muy reducido, no se posicionaron bien, y Brady, que había invertido una gran suma de dinero en la producción de estas imágenes (que se calculan en unas 10000 aproximadamente), se declaró en la bancarrota. Actualmente, la fotografía de guerra sigue siendo un tema controversial, en la que el heroísmo ha sido reemplazado por la entereza, la compasión y el sufrimiento.
Elaboración cuadro resumen 3

- En la columna Nombre de la técnica e imagen de ejemplo debe colocar Copia a la albúmina, Copia al carbón, Goma bicromatada, Platinotipo, Fotogliptia, y Gelatinobromuro.
sábado, 15 de agosto de 2020
El gelatino bromuro: placas secas

El platinotipo

Goma bicromatada: plasticidad en la imagen

Copia al carbón: variante fotosensible
De este modo, las zonas transparentes en el negativo, que corresponden a las sombras en el motivo real, quedaban fijas en la hoja expuesta con la tonalidad oscura del pigmento, al tiempo que las zonas densas, correspondiente a las luces en el motivo real, se desprenderían al no estar endurecidas, aunque secas.
Tras la exposición, el papel se sumergía en un baño de agua caliente en contacto con otro papel denominado "de transferencia"; el calor desprendía la gelatina coloreada y endurecida, y la pasaba a la otra superficie (con ayuda de presión), mientras que disolvía las partes no expuestas o blandas. Finalmente, el positivo que quedaba en el papel de transferencia, se sometía a un baño de aluminio con agua para estabilizarlo.
Estas copias eran permanentes ya que no se desvanecían ni alteraban su color. Con el tiempo, se emplearon otros pigmentos, como el sepia o el púrpura, y se probó la transferencia a otras superficies distintas al papel, como por ejemplo, la cerámica. El interés del publico por este proceso creado en 1855 por Louis Alphonse Poitevin (1819-1882) y perfeccionado en 1866 por Joseph Wilson Swan (1828-1914), fue solo moderado, ya que resultaba mucho más caro (5 veces más) y difícil de ejecutar que las copias de albúmina, pues su realización exigía de una gran habilidad para transferir la imagen en gelatina a otro soporte.

La woodburytipia o fotogliptia

viernes, 14 de agosto de 2020
La "Carte de Visite": prestigio de colección
Antes de la fotografía, quienes querían ser retratados debían contratar los servicios de un pintor, sin embargo, este era un oficio que no todo el mundo podía costear. Algo similar ocurrió con el daguerrotipo, que económicamente era inaccesible para la mayoría de la población, pero la llegada de la técnica del colodión con sus cortos tiempos de exposición y la posibilidad de realizar reimpresiones, aminoró considerablemente los costos de hacerse un retrato.
Bajo este contexto, André Disdéri (1819-1889) patentó en 1854 una cámara fotográfica dotada de varios objetivos, que permitía que en una sola placa de vidrio se obtuvieran múltiples exposiciones, cada una de ellas en un área distinta de la placa, con lo que al copiarlas sobre el papel, se tendrían varias fotografías en miniaturas. Inicialmente, la cámara contó con 4 objetivos que permitían conseguir 8 exposiciones, ya que adicionalmente la cámara contaba con riel que permitía desplazar la placa para emplearla por sectores conforme se exponía. Luego se construirían cámaras con más objetivos.
Empleadas básicamente para hacer retratos de cuerpo completo (ya que con la cercanía se corría el riesgo de que la imagen quedase "mutilada"), las copias de estas fotografías hechas sobre papel de albúmina, se cortaban individualmente y se colocaban sobre soportes de cartón en los cuales podían ir grabados los datos del fotoestudio, y servían como un detalle o recuerdo a entregar a los visitantes de los fotografiados, quienes a su vez podían colocar una dedicatoria al dorso de esta suerte de pequeña postal conocida con el nombre de carte de visite (o carta de visita).
Lo que a estas imágenes le faltaba en intimidad (por tratarse de planos generales), lo suplían con afecto: se realizaban en estudios fotográficos donde había a disposición ropa lujosa, telones de fondo, colgaduras, mobiliario, alfombras, plantas, columnas, chimeneas y hasta animales vivos o disecados. Los menos favorecidos económicamente, podían fantasear sobre la imagen que querían proyectar al hacerse este tipo de retratos.
Las imágenes de 7 cm. x 5 cm. colocadas sobre soportes de 10 cm x 6 cm., se popularizaron cuando el propio Disdéri realizó una carta de visita al emperador Napoleón III en 1859, de la cual vendió miles de copias. La carta de visita pasó a tener un uso social, y no tener una de ellas para intercambiar, era el equivalente a no tener redes sociales en la actualidad. Estas postales se coleccionaban y se guardaban en álbumes familiares que se exhibían con orgullo en el salón principal de la casa, para mostrar a los demás su círculo de amistades o gente con la que simpatizaban.
El consumo de estas tarjetas llegó a tal punto, que en colecciones particulares se mezclaron retratos de celebridades, con personajes políticos, parientes lejanos e incluso vecinos. Las carte de visite de personajes de la realeza se vendieron a buen precio, y aunque para muchos constituían personas que jamás llegarían a conocer, el poseer su tarjeta era un símbolo de prestigio.









